
Capítulo 3 “Lo que pasa en Love’s Riddle, se queda en Love’s Riddle”
El viento comenzaba a mostrase más impetuoso. Un aire de lluvia jugaba con las faldas y sombreros de los peatones que apresuraban el paso ante la amenaza de una tormenta.
Durante los días que Jo estuvo en Los Ángeles, ocupó cada segundo libre de Hugh. Mientras el trabajaba, ella me preguntaba sobre nuestro estilo de vida aquí, que tan seguido reuníamonos en el “Love’s Riddle” (que tanto iban Hugh y Lisa solos). Si bien no le mentí, tampoco le dije toda la verdad, a esas alturas ya me había convertido en el alcahuete oficial Huli.
Ya me había quedado claro que Lisa tenía sentimientos más profundos hacia Hugh, pero él es un hombre casado y no hubiese querido pasar de un inocente coqueteo. Sin embargo, su relación había ido evolucionando fantástica y peligrosamente cerca del pecado.
Otro día más de trabajo sin tregua. Terminando de grabar más de la mitad de las escenas, disfrutamos de un merecido momento de relax con una divertida sesión de fotos.
Hacía un par de horas que Jo había subido al avión, mas Hugh y Lisa evitaban se lo más posible. La única ocasión en que ambos veíanse a través de mi lente al mismo tiempo, fue en una foto con Omar interponiéndose a la impetuosa atracción Huli y Jen y Robert bromeando para disimularla. Esa noche nublada en el Love’s Riddle, hubo una fiesta exclusiva del equipo de “House MD.”. En el marco de la entrada colgaba un letrero hecho a mano que decía: “Prohibida la entrada a celulares, beepers, microchips, (Esposas ajenas al equipo), paparazzies, y cualquier otro interrumpidor de fiestas.… ¡¡¡¡Advertencia: Hoy noche latina!!!!
Pasados 15 minutos, el lugar y su gente estaban irreconocibles. Casi todos habíanse levantado a formar una animada fila de conga que recorría todo el lugar comandados por David, quien se había negado al principio, pero después de un par de tequilas….
El escenario había sido dominado por el karaoke y el cómico acento de Kal imitando a Celia Cruz junto con Omar.
Seguíamos sentados, Jesse, Peter, Hugh, Olivia, Lisa y yo.
─ Hacía un buen tiempo que no nos divertíamos así. ─ dijo Peter alzando la voz por entre la música, y sin decir más, su rostro se tornó rojo y se levantó corriendo al baño.
─ ¡Le advertí que la salsa era picante! ─ dijo Jesse muriéndose de risa.
Hugh nos mataba de risa con sus bromas y Lisa comenzó a hablar de los momentos más vergonzosos y cómicos de nuestros amigos, en ningún momento cruzaron sus miradas, mas lo que sucedía bajo el mantel era evidente para mí.
─ ¡Fantástico! Robert ya no está en sus 5 sentidos. ¡Tengo que grabar eso!
El rostro de Hugh se tornó serio y con una sonrisa fingida me dijo:
─ ¡Dijiste que estaban prohibidas las cámaras!
─ Relájate, mi bebé sabe guardar secretos ─ le guiñé un ojo ─ Pero mañana cuando el equipo niegue su desenfreno de hoy…. ¡Moriremos de risa cuando les recordemos a Jen, Kal, Robert y los demás, cuan expertos son con la macarena!
En el momento en que caminaba por enfrente de Lisa y Hugh, una luz intensa y efímera me encandiló. Fue un destello tan brillante y fugaz como…. ¿Un Flash?
─ No, debo haber bebido de más…. Imposible.
Di un rápida vistazo al lugar y me aseguré de que todo estaba normal, todo excepto el hecho de que Jesse se había unido a Omar en su cómica imitación de “Lambada”.
─ Ve a intentar regresarle la cordura al “Love’s Riddle”. ─ Díjome Olivia mientras me empujaba al escenario.
─ Pero vendréis conmigo, un loco no puede guiar solo un manicomio ─ Lisa me obsequió una sonrisa de complicidad, pero Hugh me miró nervioso y suplicante. Ambos sabíamos que no podían seguir evitando el momento de hablar a solas con Lisa, aunque fuese en un lugar lleno de personas.
Ya todos habían decidido tomarse un respiro y bajar la intensidad por un rato con música romántica.
Mientras cantaba “Algo contigo”, bailaba, primero con Olivia, luego con la maquillista, con Jen, con una mujer que no recuerdo haber visto antes, y al comenzar a sonar “Quiero perderme contigo”, le pedí a Lisa que bailara conmigo y, apropósito, le canté suavemente al oído, lo que provocó que Hugh se levantara y, con paso decidido, viniese a arrancarme a Lisa de los brazos, sin que ella opusiera resistencia…. De acuerdo a mi maquiavélico plan de cupido. Mientras soltaba una parodia de risa malvada, un destello fugaz explotó cerca de mí. Confundido, me dirigí a la mesa, convencido de estar alucinando otra vez un flash ajeno a mi cámara.
Desde mi localidad tenía una vista panorámica muy clara del escenario y las parejas en la pista de baile.
Mi recién conocida compañera de escenario, Abril, hacía su debut como cantante, interpretando “Tal vez, quizás”. Los brazos de Lisa rodeaban el cuello de Hugh, de vez en vez, deslizaba uno por el hombro de él hacia su pecho y con el otro acariciaba sensualmente su barba. Mientras, los firmes brazos de Hugh aprisionaban sutilmente a Lisa, atrayéndola cada vez más hacia él….
Cada uno hundíase irremediablemente en la mirada del otro. Era hipnotizante verles juntos así, perdidos en el compás de la música, inconscientes de todo lo que no fuera el amor por la persona que tenían entre sus brazos…. Estaban tan ajenos al mundo exterior, que no notaron el paparazzi que los había estado siguiendo toda la noche.
─ ¡Sabía que debí seguir mis instintos! ─ dije casi gritando ─ ¡Ningún paparazzi entra en el “Love’s Riddle” sin autorización! ¡Sobre mi cadáver que esas fotos se publiquen! ─ me levanté de un salto y me dirigí hacia el paparazzi, pero este notó que iba atraparlo, y salió corriendo.
─ ¿Qué sucede? El baño está hacia el otro lado, ¿qué….? ─ me preguntó Peter, pero le hice caso omiso. Debía detener al paparazzi.
La calle estaba solitaria. Al salir del “Love’s Riddle”, vi la delgada y baja silueta del paparazzi. Corrí tras él por un par de cuadras y, cuando estuvo a mi alcance, me arrojé sobre sus pies, haciéndole caer bruces....
─ ¿Qué habéis pensado? ¿La foto del escándalo del siglo? ¡Nadie burla a Eros el guardián! ─
Intenté ponerme de pie, pero la sabandija me pateó y perdí el equilibrio. Intentó escapar, mas lo sujeté del tobillo, haciéndolo caer de nuevo. Su cámara se disparó a un par de metros de nosotros.
─ Dejadme…. So…. Sólo hago mi trabajo….
─ ¡Y yo el mío! ¡Ahora caerá sobre ti toda la furia de Eros! Y nada podrá…─ Me quedé en suspenso en mi dramatización al reconocer el rostro del paparazzi ─ ¿Frank?
Hubo unos segundos de silencio. No podía creerlo, ¡El paparazzi era mi hermano Frank!
─ ¡Eros! ¡Gracias a Dios! ¡Me has dado un susto tremendo! Creí seriáis uno de esos lunáticos guardaespaldas que protegen la intimidad de los famosos.
─ No, que va…. ¿Yo? Para nada. Soy uno de esos lunáticos que protegen la intimidad de sus amigos ─ Le lancé una mirada intimidante. La sonrisa en el rostro de Frank se desvaneció.
─ Pero, hermano…. ¿Podéis hacer un favor a tu hermanito que hace mucho no te ve?
─ Si quisisteis verme, pudisteis contestar mis llamadas, mis cartas, mensajes…. O tomadme una foto…. ─ Tomé su cámara y, cuando estaba a punto de borrar todas la fotos, se arrojó sobre mí. Forcejeamos unos minutos en el suelo hasta que logré someterlo y quitarle la cámara.
─ No seáis cruel…. Así me gano la vida…. ¿Que voy a comer la siguiente semana?…. ¿Cómo les digo a mis hijos que no habrá cena de navidad porque su tío destruyó mi trabajo?
─ Falta mucho para navidad. ¡Y tú no tenéis hijos! ¡Además esto jamás lo esperé de ti! No, tendrás que encontrar otra forma de ganarte la vida, por lo menos honestamente.
─ Está bien, ¡borrad todas las fotos! De cualquier manera la prensa amarillista se cree cualquier chisme de escándalo. Será interesante la horda de paparazzies que asediarán el restaurante…. Y acecharán, como buitres, día y noche a todo el equipo…. Sin mencionar la avalancha de preguntas que caerá sobre el alcahuete Eros, a menos que me apoyes….
─ ¿Me amenazas? ¿Creéis que me asustas? ─ Realmente me había preocupado. Frank tenía razón, si se corría la voz, ya no habría vuelta atrás. Debía hacer algo, y rápido ─ ¿Queréis jugar a los chantajes? ¿Recuerdas la fiesta de año nuevo del año pasado en la casa de los Laurie?
─ ¡Cómo olvidarla!... Estaba esa muchacha…. ¿Cuál era su nombre? No importa…. Nos escapamos esa noche….
─ Si, y ella tenía novio, le dejó al día siguiente sin darle explicaciones…. ¿Recuerdas quién era?
─ La verdad es estaba tan borracho esa noche que no recuerdo ni como llegue a mi casa esa noche….
─ Era la novia de Charlie…. Laurie, ¿te suena conocido? El te llevó a casa cuando esa noche…. ¿Y a sí le pagas? ─ Frank se quedó pasmado.
─ No tienes pruebas…. Vuestras fotos “accidentalmente” se perdieron….
─ ¡No todas! No tuvisteis acceso a mi celular. ─ Solté una parodia de risa malvada ─ Además, Bill me creerá si le digo, y Charlie le creerá a él, y será divertido ver su reacción, ¿no crees? ─ Me miró amenazante ─ Así que…. Vos no le diréis, yo no se lo diré, y todo el mundo en paz. ─ Tomé la cámara, borré las fotos, abracé a Frank ─ ¡Sonreíd para la foto!
Dejé a Frank y me dirigí al Love’s Riddle. Cuando llegué estaban todos como si nada hubiese ocurrido. Lisa acercose a mí con una sonrisa de oreja a oreja.
─ ¿A dónde corriste? Me estas asustando, estás más paranoico de lo normal, perecía que ibas tras el delincuente más buscado.
─ Fui a deshacerme de la basura…. Ya está todo en orden y limpio, excepto por Kal, pero ya se le pasará.
─ ¡A mi no me engañas! ¿Qué pasó?
Otra vez esa mirada “Cuddyana”. Suspiré.
─ Un incómodo encuentro con un intento de paparazzi ─ Comenzaba a formarse preocupación en su rostro ─ Antes de que vos seáis la paranoica ─ Rodeé sus hombros con mi brazo y le encaminé de nuevo a la mesa ─ Ya está todo bajo control. Como he dicho, me deshice de la basura.
─ Eres mi héroe, ¿lo sabías? ─ Asentí haciendo una parodia de hombre súper musculoso.
La fiesta continuaba bajo el dominio del karaoke. Abril hacía un cuarteto con Jen, Olivia y Anne.
─ Contábamos historias de terror ─ Díjome Lisa, quien hacia una momento cuchicheaba con Hugh.
─ Ya sé que da miedo escuchar a esas damas cantando juntas, pero….
─ Sabes, en esta época del año se reúnen las arañas y tapizan la ciudad.─ En eso sentí un cosquilleo en el cuello y Hugh grito: “Una araña”. No grité, pero sí me sobresalté y me sacudí la florecilla con la que Hugh me había hecho cosquillas. Hugh y Lisa soltaron una carcajada monumental
─ ¡Sois malvados! Aprovecharos de mi inocencia y mi confianza. ¡He de vengarme! ¡Y las arañas son alimañas asesinas!
Miré a mí alrededor buscando algo con qué vengarme. De pronto vínoseme una idea al mirar al karaoke.
─ ¡Hey, Anne! ¿Podríais ceder el micrófono a alguien que tiene muchas ganas de cantar?
Anne acercose a mí y le susurré mi plan. Asintió con una sonrisa de complicidad y tomó el micrófono.
─ ¡Ahora seremos deleitados con la canción "Somos Novios" interpretada por las maravillosas voces de nuestros amigos Lisa Edelstein Y Hugh Laurie! ¡Aplausos! ¡Aplausos!
Hugh y Lisa quedáronse helados. Mi venganza de doble sentido estaba en marcha. Ya no había vuelta atrás debían continuar el espectáculo....
Me miraban expectantes. Esperaban que me retractara con una sonrisa tímida, tomara el micrófono e hiciera que todos se olvidaran de esta comprometedora escena.
─ Esta vez no.... ─ Díjeles con un movimiento silencioso de mis labios-- Nada hay por perder, nada por arriesgar.... ¿O sí?.... ya veremos.
Todos en el lugar comenzaron a aclamar al unísono de tal manera que Hugh y Lisa no tenían más opción acceder a la calurosa petición del público. Lisa tomo la iniciativa; levantose y prácticamente arrastró a Hugh hasta el escenario....
Las luces se atenuaron. Algunas parejas salieron a la pista de baile. Cuando Anne se distrajo, Hugh escondió el micrófono y hízose el desentendido.
─ No puedo cantar sin micrófono.
─ No hay problema, aquí lo que sobran son micros….─ Dijo Olivia con un baso de tequila en una mano y alargándole otro micrófono con la otra. ─ O pueden cantar con el mismo micrófono.
Me acerqué a sujetar a Olivia que comenzaba a tambalearse y casi me arranca el saco. ─ Espera…. No, no le pasó nada ─ había hecho que se me cayera algo y alcancé a ver mi cámara en el suelo.
─ Nada, nada. Tenemos uno especial para vos.─ Dije mientras llevaba a Olivia a una mesa.─ Usad el mío.─ Apunté hacia el piano.
Mis víctimas no tenían escapatoria. Jesse acercose a acompañarlos con el violín. Casi nadie miraba al escenario.
─ Todavía te gusta ¿verdad? ─ Le dije a Jen con una voz infantil y empujándola suavemente con el codo ─ Y tú al él también.
─ Jesse y yo sólo somos amigos y así estamos bien.
─ ¡¿Por qué todos decís eso?! Pues vuestro amigo dice otra cosa con los ojos ─ Enarqué las cejas y miré interrogante a Jen ─ Está viendo hacia vos ¿verdad? ─ Yo sabía que no había nada entre ellos pero aún así seguí molestándola, y ella lo sabía.
─ Como sea…. ¡Eso sí es amor! ─ Apuntó al frente
─ “Eso” es Omar con una…. ¿bailando con una botella? ¡No me cambiéis el tema!
─ ¡Eso no “caracol”! ¡ESO! ─ En realidad apuntaba al hombre que tocaba el piano cantando y a la mujer que lo acompañaba sentada provocativamente sobre al piano. ─ Ni una katana podría cortar sus miradas.
La canción terminaba. Mientras el solo de violín de Jesse, los interpretes acortaban la distancia entre sus labios. Encontrábanse a milímetros el uno del otro cuando el micrófono de Lisa cayó al suelo y descubrió el timbre del celular de Hugh que habíaseme caído al sujetar a Olivia.
─ Creí que estaban prohibidos los celulares hoy….
─ Sólo he tenido que confiscar uno ala entrada ─ Dije mientras buscaba en mis bolsillos. Luego Jen y yo miramos dramáticamente al escenario desencantado. Jesse acercose a nosotros.
─ Eres un profesional, cupido ─ Me recriminó Jesse después de que Jen se dirigiera rápidamente al baño de mujeres en busca de Lisa. El ambiente se tensionó y los rumores no hiciéronse esperar después de que Hugh saliera rápidamente del restaurante hablando nervioso por celular.
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