Cupido en entrenamiento....

Cualquier parecido con la ficción, es coincidencia; cualquier parecido con la realidad, no lo es....

miércoles, 28 de julio de 2010

"Love's Riddle" (HuLi y Eros) Capítulo 4


Capítulo 4 “Mal de alcoholes”

La lluvia había hecho su primera aparición. Encontrábanse los actores y camarógrafos mirando el suceso que nos les permitiría grabar las escenas en el exterior. Adentro, el equipo de producción me mandó a avisar a los espectadores de la lluvia que lamentablemente se suspendía la jornada de trabajo.

─ ¡Pero que suerte atroz nos toca a nosotros! ─ Dijo Robert dejando advertir un tono sarcástico.

─ Resistan un poco más ─ Dijo Katie Jacobs que se dirigía a su auto. ─ Sólo finalizamos este y otro episodio y nos vamos a la playa un par de semanas.

Poco a poco el estacionamiento fue vaciándose. Noté que por ningún lado se hallaba el automóvil de Lisa. Al dirigirme hacia mi camioneta alcancé a escuchar que Hugh se ofrecía para llevar a Lisa a su casa, pero ella lo rechazó con la excusa de que esperaba a alguien.

─ ¿Quién es el nuevo enemigo de nosotros vuestros celosos fans? ─ Pregunté a Lisa al alejarse Hugh.─ ¿A quién esperáis?

─ A ti. ─ dijo mientras me quitaba las llaves de mi camioneta y abría la puerta.

─ ¿Cómo…? ¡¿Yoooo?! Pero….─ ¡Ella si que sabía como dejarme confundido!

─ Es simple…. Tú me llevarás a casa.─ Me dijo con una tranquilidad preocupante. ─ Por cierto, hoy tengo ganas de conducir. ¡Sube, copiloto!

─ Normalmente no dejo a nadie más conducir mi camioneta….─ me miró con un gesto infantil de súplica. Una mueca femenina que no había podido resistir nunca.─ Pero, me caes bien. ¡No la subas a más de veinte!

Al subir al auto, miré por el retrovisor que Hugh nos observaba partir. Lisa sintonizó en la radio “Sad songs” de Elton John.

“Guess there are times when we all need to share a little pain….”Comenzó a cantar Lisa mientras aceleraba. ─ ¡Canta conmigo, “Sir Eros John”!

─ ¡Conducís como mi hermano menor! ¡AAAAAA! ─ Había tomado rápido una curva cerrada.─ Ese no es el camino a vuestra casa. ¡Un topeeee! ─ me encontraba ya aferrado al asiento. La lluvia no permitía ver bien el camino solitario.─ ¡Cuidado, un pato!

─ A ver, “Sir paranoia”, relájese. Hace mucho que no veo patos por las calles de Los Ángeles, así que dale una tregua al asiento y canta conmigo: “Turn them on, Turn them on, Turn of those sad songs….”

La eufórica conductora había decidido secuestrarme por el camino largo a su casa. Se notaba en sus ojos húmedos que algo andaba mal, y quería ocultarlo al cantar a todo pulmón.

“….and it feels so good to hurt so bad, and suffer just enough to sing the blues.”

“Turn them on, turn them on, turn on those sad songs” ─ Decidí acompañarle

“When all hope is gone, sad songs say so much”

“When all hope is gone, sad songs say so much”

Varias manzanas después, nos detuvimos en una tienda de auto servicio. Bajé a buscar la barra de chocolate, las gomitas, la paleta helada, el café y los nachos con mucho queso que me pidió.

─ Lindo cabello. Los hombres con cabello largo son tan sexys.─ Me coqueteó la mujer de la caja registradora.

─ Y eso que no lo ha visto seco.

Cuando mi cabello mojado y yo regresamos a la camioneta, notamos (bueno, sólo yo noté) que Lisa enjugaba algunas lágrimas que desfilaban por su rostro.

─ ¿Y el café?

─ Si así conducís sin cafeína….

─ ¿Y el chocolate?

─ A aquí está…. Espera ¿Dónde…? ¡Ah! Aquí.

─ ¿Y las gomitas?

─ Las compartiremos

─ ¿Y la paleta helada?

─ No creí que fuera en serio….

─ ¿Y las galletas?

­─ ¡No pedisteis galletas!

─ Por lo menos trajiste los nachos ¿verdad?

─ Sé que no son de vuestro agrado los nachos con queso. Lo he leído en esta revista. ¡Mirad! Salís Hugh y vos en la portada.─ Arrojó la revista al asiento trasero.─ Pero traje esto…. ¡Doritos con queso para nachos!

─ ¿Puedes volver por una bebida?

─ Puedo exprimir el agua de mi cabello en una botella….─ Me obsequió una linda sonrisa entre lágrimas reprimidas. ─ Puedo volver por algunas cajas de pañuelos….

Regresé a la tienda de autoservicio y la mujer de la caja registradora no paraba de coquetearme.

─ Sí, a mi esposa le encantan las galletas con chocolate­ ─ Dije guiñándole un ojo mientras se disipaba su sonrisa coqueta. En otra ocasión tal vez terminaría en la casa de aquella mujer (cenando claro) pero ahora estaba en medio de una misión suicida.

Cuando retorné a la camioneta, encontré a Lisa con la mitad inferior del cuerpo en su asiento mientras la mitad superior hurgaba en los asientos posteriores.

─ ¡Lady Edel! ¿Qué buscáis tan fisgonamente?

─ Se me perdió mi inexistente anillo de matrimonio.─ Dijo esto a la vez que me miró con un gesto tan sensual que me dejó embelesado y desconcertado.─ ¿”Edel”?

─ Es vuestro…. Vuestro adjetivo perfecto.

─ ¡Wow! Literalmente te sientes “como en casa” en tu auto.

Miraba divertida mis fotografías familiares mientras daba pequeños sorbos a mi botella de Vodka. ¿A eso debía adjudicar su comportamiento? Además, ella no bebe ¡Y menos Stolichnaya Elit!

─ A juzgar por lo que tienes aquí, diría que llevas varios días viviendo aquíporciertoestoyembarazadaqué pasó con tu departamento?

─ Culpa de Frank. Sí llevo varios días viviendo aquí…. ¿QUÉ?

Yo no había bebido nada, no imaginé lo que me acababa de decir. Sin embargo, Edel seguía sonriendo con mis fotografías como si me acabase de decir que Su Majestad La Reina Elizabeth II tiene como 200 años. Me pareció eterno el instante en que me quedé sin aliento hasta que se le ocurrió responderme.

─ Es que…. Es que…. ¡Es que no puedo creer que cayeras!

Le aparté el Vodka y cambiamos de asiento. Conducía yo todavía con el nudo en la garganta. Pasamos varias manzanas sin hablar. Escuchábamos “Feelings” (Celine Dion y Julio Iglesias) cuando retomó la botella.

─ Eros…. ¿Tú sabes que eres mi amigo? ─ Asentí palmeando su hombro ─ Y confío en ti, por eso debo decirte que…. Estoy embarazada.

Frené en seco (lo que es una ironía en un día lluvioso). Me volví hacia ella con los ojos muy abiertos. Le arrebaté la botella de Stolichnaya como diciendo “entonces no debería beber” y di un precipitado trago.

─ ¡Y no puedo…! ¡No puedo…! ─ Dijo como si fuera a llorar y sintonizó “I get around” (The Beach boys) ─ ¡Creer que cayeras de nuevo!

Se echó a reír como si no me hubiese casi matado del susto dos veces. Bajé de la camioneta para ordenarme las ideas y volví dejando la puerta abierta.

─ ¡Sabéis que podría asesinarte y ocultarte en la cajuela!

─ No lo harías, me extrañarías mucho.─ Dijo con un tono bastante provocativo.

─ ¿Está coqueteándome?─ Susurré. Debía ser el vodka.

La puerta seguía abierta y Edel se inclinó sobre mí…. Para cerrarla. No sabía que pensar. Mi cabeza estaba apunto de hacer cortocircuito debido a la confusión a la que Edel me sometía.

El resto del camino pasó desapercibido. Al llegar a su casa, me invitó a pasar. Notábase que esta noche sentíase sola y necesitaba un amigo para hablar. Lo curioso era que en eso casos (si bien Lisa y yo habíamos forjado una gran amistad) ellas suelen llamar a sus amigas y hablan durante horas. Desde el momento en que me jugó la broma del embarazo, no hice más que preguntarme: ¿por qué me buscó a mí?

Conversamos sobre mi falta de departamento a causa de una maldad de Frank.

─ Soy muy quisquilloso para elegir donde quedarme.

Entre broma y broma me invitó a quedarme en su casa en lo que yo encontraba residencia estable. No supe que decirle puesto que el Vodka aún le hacía efecto, mas no podía dejarle sola en ese momentos. Ayudome a trasladar mis cosas de la camioneta a la habitación de huéspedes. Al percatarme de que paseaba la botella de Stoli, sugerí preparar Caipiroska de fresa (con poco vodka para ella).

─ ¿También eres barman?─ Me miraba preparar hábilmente la bebida.

─ Bueno, me gusta hacer de todo el bar. Regularmente sólo el espectáculo.

Todo iba bien hasta que retomó su actitud de cortejo. No era el inocente coqueteo al que solía jugar para molestar a Hugh. No pude ver razón aceptable para explicar lo que hizo a continuación: Nos encontrábamos frente a frente con la mesita de centro entre nosotros. Dejó su Caipiroska de lado, rodeó hacia mí y atrapó mi boca con la suya en un beso ansioso. Me abrazó con la misma ansiedad y fue entonces cuando caí en la cuenta. Suavemente la aparté de mí y enjugué sus lágrimas con mis manos.

─ No hagáis esto, Edel. No podré hacer que le olvides…. Nadie podrá….

─ ¡Se irá, Eros! ¡Se alejará de mí para siempre!

Tomé lo que quedaba de mi bebida de un solo trago e hice lo mismo con la suya. Me acomodé en el sofá, previendo que sería una velada larga

─ Vuelve a Inglaterra y esta vez definitivamente.

─ ha dicho que volvería desde el episodio piloto de la serie….

Lisa sonrió al rememorar las infinitas veces que escuchó las infinitas quejas de Hugh sobre lo pesado del trabajo (aunque sólo se mostrase así con nosotros y no frente a los demás).

─ Es decir, es un trabajo bastante exigente…. Tantos años de ser House ¡cansaría a cualquiera!─ Edel hablaba sin reprimir del todo su llanto.─ El descuido de su familia por estar en la serie….

─ La serie ¡Si claro! ¡Terminará matándole! ─ Interrumpí sarcástico.─ Y aunque esa fuese la razón, no puede dejarles sólo así ¡y pueden seguir frecuentándose!

─ ¿Crees tú?─ Dijo con un tono irónico.

─ Habladme claro, no se va por eso y nadie lo creería. Lo necesitas….─ Dirigiome una mirada incómoda.─…. Desahogarte, necesitáis desahogar las penas.

Un momento después habíase derrumbado sobre mi hombro, vaciando su corazón inundado de lágrimas.

Me habló de su primer encuentro, casual, nada particular: “uno de los tipos guapos con los que me tocaba trabajar”. Tirose en el sofá estirando los pies sobre mi regazo, al momento de contarme sobre su primera escena juntos; “Una chispa…. Una afinidad”. Tomó una cajita al rememorar la cena después del episodio piloto. Él había quedado en pasar por ella para encontrarse después con Robert, Omar, Jesse y Jen.

─ llegó apurado en taxi con el corbatín desaliñado, justo cuando Jen me llamaba para decir que se perdieron las reservaciones. Entonces dijo con un cómico acento “Podemos i al Love´s Riddle, no queda lejos….”

─ ¿Cómico?

─ Sólo lo había oído hablar como estadounidense, me pareció cómico su acento inglés diciendo “Love´s Riddle”. Me sonó a personaje de Harry Potter.

Continuó su relato con la vista perdida en sus memorias y jugueteando con la cajita. Se le dibujó una sonrisa al contarme que subieron al taxi divertidos huyendo de la lluvia. Recorrieron en silencio un par de cuadras y él empezó a buscar en sus bolsillos. Entonces ella le acomodó el corbatín a la vez que él sacaba un ramillete que prendió a su vestido.

Sus miradas encontráronse por primera vez.

─ Cuando bajamos del taxi el tipo que conducía gritó “feliz aniversario” y Hugh se ruborizó hasta parecer una manzana.

Me explicó como habíase forjado entre ellos una gran amistad: “Tan culto, divertido ¡Y guapo!” Pero sin evitar una notoria atracción que los fue llevando más allá de sólo una simple amistad.

─ ¿Crees que pudiera darse una gran amistad entre un hombre y una mujer?

─ Creo que sería de las amistades más puras y difíciles de mantener.

─ ¿Pero existiría sólo amistad?─ Insistió mientras sacaba de la cajita un libro miniatura que atesoraba aquella pequeña flor que, al parecer aún conservaba aroma.

─ No es “sólo amistad”. Como has dicho si fuese una gran amistad tampoco sería algo simple. Algunas evolucionan de una forma; otras, de distinta….

─ Y al mirar a un lago en un día nublado, esperar en el horizonte encontrarle, en el amanecer hallar un romance, y perdernos otra vez en el ocaso….

─ La inspiración te ha llegado.

─ ¡El vodka!─ Dijo con un tono burlón.─ ¡Y este librito de poesía!

Su rostro surcado por el llanto se apaciguó. En esencia, notábase cansada. Trajo, de la ahora mi habitación, algunos CD’s y los colocó en el estéreo. Escuchábamos “Miss you” de Edwin Marton, mientras le hablaba de mi vida en Rusia y el patinaje artístico. Nos encontrábamos embargados por la magia de Marton, la nostalgia y Edel refugiose sobre mi pecho.

─ Eros…. ¿Estás despierto?

Respondí con un gemido ronco.

─ ¿Me permitís hacerte una pregunta?... Por mera curiosidad

─ No, no soy homosexual. Soy un hombre…. Especial.─ Respondí anticipando su pregunta curiosa.─ ¡Y no te burléis de mi acento!─ Dije exagerándolo aún más.

Escuché su risilla entrecortada y sentí como se sonrojaba. No tardamos en caer ante el sueño, arrullados por el Vodka y “Nocturne in E-flat”.

"Love's Riddle" (Huli y Eros) Capítulo 3


Capítulo 3 “Lo que pasa en Love’s Riddle, se queda en Love’s Riddle”

El viento comenzaba a mostrase más impetuoso. Un aire de lluvia jugaba con las faldas y sombreros de los peatones que apresuraban el paso ante la amenaza de una tormenta.

Durante los días que Jo estuvo en Los Ángeles, ocupó cada segundo libre de Hugh. Mientras el trabajaba, ella me preguntaba sobre nuestro estilo de vida aquí, que tan seguido reuníamonos en el “Love’s Riddle” (que tanto iban Hugh y Lisa solos). Si bien no le mentí, tampoco le dije toda la verdad, a esas alturas ya me había convertido en el alcahuete oficial Huli.

Ya me había quedado claro que Lisa tenía sentimientos más profundos hacia Hugh, pero él es un hombre casado y no hubiese querido pasar de un inocente coqueteo. Sin embargo, su relación había ido evolucionando fantástica y peligrosamente cerca del pecado.

Otro día más de trabajo sin tregua. Terminando de grabar más de la mitad de las escenas, disfrutamos de un merecido momento de relax con una divertida sesión de fotos.

Hacía un par de horas que Jo había subido al avión, mas Hugh y Lisa evitaban se lo más posible. La única ocasión en que ambos veíanse a través de mi lente al mismo tiempo, fue en una foto con Omar interponiéndose a la impetuosa atracción Huli y Jen y Robert bromeando para disimularla. Esa noche nublada en el Love’s Riddle, hubo una fiesta exclusiva del equipo de “House MD.”. En el marco de la entrada colgaba un letrero hecho a mano que decía: “Prohibida la entrada a celulares, beepers, microchips, (Esposas ajenas al equipo), paparazzies, y cualquier otro interrumpidor de fiestas.… ¡¡¡¡Advertencia: Hoy noche latina!!!!

Pasados 15 minutos, el lugar y su gente estaban irreconocibles. Casi todos habíanse levantado a formar una animada fila de conga que recorría todo el lugar comandados por David, quien se había negado al principio, pero después de un par de tequilas….

El escenario había sido dominado por el karaoke y el cómico acento de Kal imitando a Celia Cruz junto con Omar.

Seguíamos sentados, Jesse, Peter, Hugh, Olivia, Lisa y yo.

─ Hacía un buen tiempo que no nos divertíamos así. ─ dijo Peter alzando la voz por entre la música, y sin decir más, su rostro se tornó rojo y se levantó corriendo al baño.

─ ¡Le advertí que la salsa era picante! ­─ dijo Jesse muriéndose de risa.

Hugh nos mataba de risa con sus bromas y Lisa comenzó a hablar de los momentos más vergonzosos y cómicos de nuestros amigos, en ningún momento cruzaron sus miradas, mas lo que sucedía bajo el mantel era evidente para mí.

─ ¡Fantástico! Robert ya no está en sus 5 sentidos. ¡Tengo que grabar eso!

El rostro de Hugh se tornó serio y con una sonrisa fingida me dijo:

─ ¡Dijiste que estaban prohibidas las cámaras!

─ Relájate, mi bebé sabe guardar secretos ─ le guiñé un ojo ─ Pero mañana cuando el equipo niegue su desenfreno de hoy…. ¡Moriremos de risa cuando les recordemos a Jen, Kal, Robert y los demás, cuan expertos son con la macarena!

En el momento en que caminaba por enfrente de Lisa y Hugh, una luz intensa y efímera me encandiló. Fue un destello tan brillante y fugaz como…. ¿Un Flash?

─ No, debo haber bebido de más…. Imposible.

Di un rápida vistazo al lugar y me aseguré de que todo estaba normal, todo excepto el hecho de que Jesse se había unido a Omar en su cómica imitación de “Lambada”.

─ Ve a intentar regresarle la cordura al “Love’s Riddle”. ─ Díjome Olivia mientras me empujaba al escenario.

─ Pero vendréis conmigo, un loco no puede guiar solo un manicomio ─ Lisa me obsequió una sonrisa de complicidad, pero Hugh me miró nervioso y suplicante. Ambos sabíamos que no podían seguir evitando el momento de hablar a solas con Lisa, aunque fuese en un lugar lleno de personas.

Ya todos habían decidido tomarse un respiro y bajar la intensidad por un rato con música romántica.

Mientras cantaba “Algo contigo”, bailaba, primero con Olivia, luego con la maquillista, con Jen, con una mujer que no recuerdo haber visto antes, y al comenzar a sonar “Quiero perderme contigo”, le pedí a Lisa que bailara conmigo y, apropósito, le canté suavemente al oído, lo que provocó que Hugh se levantara y, con paso decidido, viniese a arrancarme a Lisa de los brazos, sin que ella opusiera resistencia…. De acuerdo a mi maquiavélico plan de cupido. Mientras soltaba una parodia de risa malvada, un destello fugaz explotó cerca de mí. Confundido, me dirigí a la mesa, convencido de estar alucinando otra vez un flash ajeno a mi cámara.

Desde mi localidad tenía una vista panorámica muy clara del escenario y las parejas en la pista de baile.

Mi recién conocida compañera de escenario, Abril, hacía su debut como cantante, interpretando “Tal vez, quizás”. Los brazos de Lisa rodeaban el cuello de Hugh, de vez en vez, deslizaba uno por el hombro de él hacia su pecho y con el otro acariciaba sensualmente su barba. Mientras, los firmes brazos de Hugh aprisionaban sutilmente a Lisa, atrayéndola cada vez más hacia él….

Cada uno hundíase irremediablemente en la mirada del otro. Era hipnotizante verles juntos así, perdidos en el compás de la música, inconscientes de todo lo que no fuera el amor por la persona que tenían entre sus brazos…. Estaban tan ajenos al mundo exterior, que no notaron el paparazzi que los había estado siguiendo toda la noche.

─ ¡Sabía que debí seguir mis instintos! ─ dije casi gritando ─ ¡Ningún paparazzi entra en el “Love’s Riddle” sin autorización! ¡Sobre mi cadáver que esas fotos se publiquen! ─ me levanté de un salto y me dirigí hacia el paparazzi, pero este notó que iba atraparlo, y salió corriendo.

─ ¿Qué sucede? El baño está hacia el otro lado, ¿qué….? ─ ­me preguntó Peter, pero le hice caso omiso. Debía detener al paparazzi.

La calle estaba solitaria. Al salir del “Love’s Riddle”, vi la delgada y baja silueta del paparazzi. Corrí tras él por un par de cuadras y, cuando estuvo a mi alcance, me arrojé sobre sus pies, haciéndole caer bruces....

─ ¿Qué habéis pensado? ¿La foto del escándalo del siglo? ¡Nadie burla a Eros el guardián! ─

Intenté ponerme de pie, pero la sabandija me pateó y perdí el equilibrio. Intentó escapar, mas lo sujeté del tobillo, haciéndolo caer de nuevo. Su cámara se disparó a un par de metros de nosotros.

─ Dejadme…. So…. Sólo hago mi trabajo….

─ ¡Y yo el mío! ¡Ahora caerá sobre ti toda la furia de Eros! Y nada podrá…─ Me quedé en suspenso en mi dramatización al reconocer el rostro del paparazzi ­─ ¿Frank?

Hubo unos segundos de silencio. No podía creerlo, ¡El paparazzi era mi hermano Frank!

─ ¡Eros! ¡Gracias a Dios! ¡Me has dado un susto tremendo! Creí seriáis uno de esos lunáticos guardaespaldas que protegen la intimidad de los famosos.

─ No, que va…. ¿Yo? Para nada. Soy uno de esos lunáticos que protegen la intimidad de sus amigos ─ Le lancé una mirada intimidante. La sonrisa en el rostro de Frank se desvaneció.

─ Pero, hermano…. ¿Podéis hacer un favor a tu hermanito que hace mucho no te ve?

─ Si quisisteis verme, pudisteis contestar mis llamadas, mis cartas, mensajes…. O tomadme una foto…. ─ Tomé su cámara y, cuando estaba a punto de borrar todas la fotos, se arrojó sobre mí. Forcejeamos unos minutos en el suelo hasta que logré someterlo y quitarle la cámara.

─ No seáis cruel…. Así me gano la vida…. ¿Que voy a comer la siguiente semana?…. ¿Cómo les digo a mis hijos que no habrá cena de navidad porque su tío destruyó mi trabajo?

─ Falta mucho para navidad. ¡Y tú no tenéis hijos! ¡Además esto jamás lo esperé de ti! No, tendrás que encontrar otra forma de ganarte la vida, por lo menos honestamente.

─ Está bien, ¡borrad todas las fotos! De cualquier manera la prensa amarillista se cree cualquier chisme de escándalo. Será interesante la horda de paparazzies que asediarán el restaurante…. Y acecharán, como buitres, día y noche a todo el equipo…. Sin mencionar la avalancha de preguntas que caerá sobre el alcahuete Eros, a menos que me apoyes….

─ ¿Me amenazas? ¿Creéis que me asustas? ─ Realmente me había preocupado. Frank tenía razón, si se corría la voz, ya no habría vuelta atrás. Debía hacer algo, y rápido ─ ¿Queréis jugar a los chantajes? ¿Recuerdas la fiesta de año nuevo del año pasado en la casa de los Laurie?

─ ¡Cómo olvidarla!... Estaba esa muchacha…. ¿Cuál era su nombre? No importa…. Nos escapamos esa noche….

─ Si, y ella tenía novio, le dejó al día siguiente sin darle explicaciones…. ¿Recuerdas quién era?

─ La verdad es estaba tan borracho esa noche que no recuerdo ni como llegue a mi casa esa noche….

─ Era la novia de Charlie…. Laurie, ¿te suena conocido? El te llevó a casa cuando esa noche…. ¿Y a sí le pagas? ─ Frank se quedó pasmado.

─ No tienes pruebas…. Vuestras fotos “accidentalmente” se perdieron….

─ ¡No todas! No tuvisteis acceso a mi celular. ─ Solté una parodia de risa malvada ─ Además, Bill me creerá si le digo, y Charlie le creerá a él, y será divertido ver su reacción, ¿no crees? ─ Me miró amenazante ─ Así que…. Vos no le diréis, yo no se lo diré, y todo el mundo en paz. ─ Tomé la cámara, borré las fotos, abracé a Frank ─ ¡Sonreíd para la foto!

Dejé a Frank y me dirigí al Love’s Riddle. Cuando llegué estaban todos como si nada hubiese ocurrido. Lisa acercose a mí con una sonrisa de oreja a oreja.

─ ¿A dónde corriste? Me estas asustando, estás más paranoico de lo normal, perecía que ibas tras el delincuente más buscado.

─ Fui a deshacerme de la basura…. Ya está todo en orden y limpio, excepto por Kal, pero ya se le pasará.

─ ¡A mi no me engañas! ¿Qué pasó?

Otra vez esa mirada “Cuddyana”. Suspiré.

─ Un incómodo encuentro con un intento de paparazzi ─ Comenzaba a formarse preocupación en su rostro ─ Antes de que vos seáis la paranoica ─ Rodeé sus hombros con mi brazo y le encaminé de nuevo a la mesa ─ Ya está todo bajo control. Como he dicho, me deshice de la basura.

─ Eres mi héroe, ¿lo sabías? ─ Asentí haciendo una parodia de hombre súper musculoso.

La fiesta continuaba bajo el dominio del karaoke. Abril hacía un cuarteto con Jen, Olivia y Anne.

─ Contábamos historias de terror ─ Díjome Lisa, quien hacia una momento cuchicheaba con Hugh.

─ Ya sé que da miedo escuchar a esas damas cantando juntas, pero….

─ Sabes, en esta época del año se reúnen las arañas y tapizan la ciudad.─ En eso sentí un cosquilleo en el cuello y Hugh grito: “Una araña”. No grité, pero sí me sobresalté y me sacudí la florecilla con la que Hugh me había hecho cosquillas. Hugh y Lisa soltaron una carcajada monumental

─ ¡Sois malvados! Aprovecharos de mi inocencia y mi confianza. ¡He de vengarme! ¡Y las arañas son alimañas asesinas!

Miré a mí alrededor buscando algo con qué vengarme. De pronto vínoseme una idea al mirar al karaoke.

─ ¡Hey, Anne! ¿Podríais ceder el micrófono a alguien que tiene muchas ganas de cantar?

Anne acercose a mí y le susurré mi plan. Asintió con una sonrisa de complicidad y tomó el micrófono.

─ ¡Ahora seremos deleitados con la canción "Somos Novios" interpretada por las maravillosas voces de nuestros amigos Lisa Edelstein Y Hugh Laurie! ¡Aplausos! ¡Aplausos!

Hugh y Lisa quedáronse helados. Mi venganza de doble sentido estaba en marcha. Ya no había vuelta atrás debían continuar el espectáculo....

Me miraban expectantes. Esperaban que me retractara con una sonrisa tímida, tomara el micrófono e hiciera que todos se olvidaran de esta comprometedora escena.
─ Esta vez no.... ─ Díjeles con un movimiento silencioso de mis labios-- Nada hay por perder, nada por arriesgar.... ¿O sí?.... ya veremos.
Todos en el lugar comenzaron a aclamar al unísono de tal manera que Hugh y Lisa no tenían más opción acceder a la calurosa petición del público. Lisa tomo la iniciativa; levantose y prácticamente arrastró a Hugh hasta el escenario....

Las luces se atenuaron. Algunas parejas salieron a la pista de baile. Cuando Anne se distrajo, Hugh escondió el micrófono y hízose el desentendido.

─ No puedo cantar sin micrófono.

─ No hay problema, aquí lo que sobran son micros….­─ Dijo Olivia con un baso de tequila en una mano y alargándole otro micrófono con la otra. ─ O pueden cantar con el mismo micrófono.

Me acerqué a sujetar a Olivia que comenzaba a tambalearse y casi me arranca el saco. ─ Espera…. No, no le pasó nada ─ había hecho que se me cayera algo y alcancé a ver mi cámara en el suelo.

─ Nada, nada. Tenemos uno especial para vos.─ Dije mientras llevaba a Olivia a una mesa.─ Usad el mío.─ Apunté hacia el piano.

Mis víctimas no tenían escapatoria. Jesse acercose a acompañarlos con el violín. Casi nadie miraba al escenario.

─ Todavía te gusta ¿verdad? ─ Le dije a Jen con una voz infantil y empujándola suavemente con el codo ─ Y tú al él también.

─ Jesse y yo sólo somos amigos y así estamos bien.

─ ¡¿Por qué todos decís eso?! Pues vuestro amigo dice otra cosa con los ojos ─ Enarqué las cejas y miré interrogante a Jen ─ Está viendo hacia vos ¿verdad? ─ Yo sabía que no había nada entre ellos pero aún así seguí molestándola, y ella lo sabía.

─ Como sea…. ¡Eso sí es amor! ─ Apuntó al frente

─ “Eso” es Omar con una…. ¿bailando con una botella? ¡No me cambiéis el tema!

─ ¡Eso no “caracol”! ¡ESO! ─ En realidad apuntaba al hombre que tocaba el piano cantando y a la mujer que lo acompañaba sentada provocativamente sobre al piano. ─ Ni una katana podría cortar sus miradas.

La canción terminaba. Mientras el solo de violín de Jesse, los interpretes acortaban la distancia entre sus labios. Encontrábanse a milímetros el uno del otro cuando el micrófono de Lisa cayó al suelo y descubrió el timbre del celular de Hugh que habíaseme caído al sujetar a Olivia.

─ Creí que estaban prohibidos los celulares hoy….

─ Sólo he tenido que confiscar uno ala entrada ­─ Dije mientras buscaba en mis bolsillos. Luego Jen y yo miramos dramáticamente al escenario desencantado. Jesse acercose a nosotros.

─ Eres un profesional, cupido ─ Me recriminó Jesse después de que Jen se dirigiera rápidamente al baño de mujeres en busca de Lisa. El ambiente se tensionó y los rumores no hiciéronse esperar después de que Hugh saliera rápidamente del restaurante hablando nervioso por celular.

"Love's Riddle" (Huli y Eros) Capítulo 2


Capítulo 2 “Entre la espada y el Love´s Riddle”

Me encuentro fascinado con mi nuevo empleo en Los Ángeles. Me he ganado la confianza de todos en el set. Ahora permiten que mi cámara vaya tras el elenco sin ninguna restricción. Mas no tardaron las cuestiones acerca de porqué mi cámara ya no capturaba cada paso de Hugh o Lisa.

─ ¡Pero si también los adoro a ustedes! ─ Contestábales

No podía permitir que Jo se enterase de lo que sucedía fuera del set entre su marido y su compañera de trabajo. Al menos no lo sabría a través de mi cámara aunque quizá ya tuviese alguna sospecha.

En un momento de descanso en las grabaciones, Lisa venía caminando alegremente hacia mí, con esa sonrisa de fantasía que ilumina los caminos que recorre.

─ ¡Hola, Eros! ¿Qué ha sido de tu vida las últimas 2 horas?

─ He estado aquí acosando al resto del elenco…. ¡Oh, es tarde! ¡Hora de acosar a Robert!

Intenté alejarme porque al verla a ella, me venía a la mente Hugh, y recordaba a Jo…. Mas me fue imposible el ignorar la voz que desde atrás decía “Espera….” Y al volverme me encontré con un par de ojos de ensueño llenos de melancolía que buscaban, en esta conversación, un poco de consuelo.

­─ Oí que algunas noche tocas en el “Love´s Riddle”

─ Así es. Hoy será una de ellas.

Entre el mar de rostros alrededor, distinguí una mirada azul intenso que se clavaba sobre Lisa con innegable anhelo de estar cerca. Lisa también lo notó, y en un intento por encender los celos de Hugh, se acercó a mí y con un coqueteo de juego me dijo alzando la voz:

─ Tal vez esta noche Jen y yo vayamos a verte.

Decidí seguirle el juego, me aseguré que Hugh escuchara.

─ Os reservaré la mejor mesa del lugar. ─ Dije marcando mi acento.

Hugh dio un rápido sorbo a su bebida. Lisa había logrado su objetivo, caminado coquetamente, como sólo ella sabe hacerlo, se fue a preparar para siguiente escena dejándome el resto del juego. Caminé con Jen y cuando estuvimos cerca de Hugh, nos detuvimos.

─ Así que esta noche os veré en el “Love´s Riddle”?

─ Por su puesto. Es un gran lugar romántico limpio de paparazzies.

Tenía mis sospechas acerca de porque Lisa quisiese encelar a Hugh: dulce y pura venganza. De seguro mientras ambos hallábanse solos, disfrutando de una velada romántica, Jo había interrumpido el romance haciendo sonar el celular de su marido con un mensaje de texto cuestionándolo sobre porqué no contestaba el teléfono.

El restaurante-bar “Love´s Riddle” en Los Ángeles era un lugar poco concurrido por los famosos debido a que su fachada poco ostentosa les invitaba a buscar algo más “a su medida”. Sin embargo, los afortunados que se aventuraban a entrar, descubrían un íntimo paraíso en el que el romance podía darse a rienda suelta. Mi tío, Harold Green, es el dueño del lugar y por eso yo disfruto de algunos privilegios como cantante ocasional del restaurante que cada vez se hacía más popular.

Yo estaba cantando “Cuando me enamoro” en el momento que Lisa y Jen llegaron al “Love´s Riddle”. Un mesero amigo mío, las guío a la mejor mesa del lugar. En realidad, todo ahí somos como una gran familia. Cedí el micrófono al segundo cantante y bajé a acompañar a mis invitadas. Las parejas comenzaban a bailar al ritmo de “Blue Eyes” (Elton John) cuando Hugh entró y comenzó a buscar entre la gente. Le hice una señal para que nos viera y dibujó en su rostro una sonrisa al encontrarse con la mirada de Lisa, que tampoco pudo ocultar el brillo que aparecía en sus bellos ojos grises cada vez que se encontraban con él.

Algunas pláticas sobre lo bien que iban las grabaciones y las posible nominaciones de la serie, no lograron desconectar un solo instante las miradas que Lisa lanzaba a Hugh y viceversa.

─ Bueno, es mi hora de subir al escenario. Disfruten de esta magnífica velada.

Dije a uno de mis compañeros músicos que sacara a bailar a Jen, dejando a nuestra pareja estrella para que hablara libremente. Comencé a ambientar el lugar cantando “How deep is your love”. Las luces volviéronse un azul tenue. De reojo vi que Hugh levantábase del asiento y tomaba galantemente de la mano de Lisa para dirigirse a la pista de baile.

Jen y mi amigo Henry parecían divertirse; reían de cada ocurrencia de él.

Para tener una mejor vista de las parejas, bajé a la pista. Comencé a cantar “Have you ever really love a woman” y me pareció no haber visto par más enamorado que Lisa y Hugh. Bailaban sutilmente de aquí para allá, unas veces hablándose suavemente al oído, otras veces sólo con mirar decíanse lo que debía estar vedado. Olvidáronse de todos alrededor, del trabajo, de la prensa, del día siguiente, de Jo….

Decía a los músicos que tocaran algún vals, cuando distinguí una menuda silueta femenina que cruzaba las puertas del “Love’s Riddle”. Mi corazón se paralizó, no podía dar crédito a mis ojos. Rápidamente caminé entre las parejas y me interpuse entre Hugh y Lisa, sacándolos del trance romántico.

─ ¡Hora de cambiar de pareja!

Hice una señal a Hugh para que mirara a la entrada y me llevé a Lisa valsando hasta el otro lado de la pista.

─ ¿Qué está pasando? ─ Me preguntó desencantada e intrigada.

─ Quería demostrarte lo bien que bailo vals.

Lanzome esa mirada “Cuddyana” que siempre que siempre persuadíame a decir la verdad.

─ Jo acaba de entrar al restaurante.

La bella faz de Lisa se congeló como si le hubiera dicho que acaba de entrar el mismo demonio.

─ ¿Co….? ¿Cómo es posible…? Pero….

─ A mí también me sorprende ─ Seguimos bailando ─ Tal vez se ha enterado de alguna nominación de Hugh y viene a felicitarlo, o….

─ O se enteró de nuestras salidas nocturnas.

No había porqué seguirlo negando, esa era la razón más probable de su visita inesperada.

Bailamos hasta llegar a la mesa donde hallábanse Jo y Hugh, quien casi no podía ocultar la incomodidad que le provocaba la presencia de su esposa en ese momento.

─ Buenas noches, señora green…. Laurie.

─ Buenas noches, señorita Edelstein…. ¿Eros?

Inevitablemente respirábase tensión en el ambiente.

─ Sí. Trabajo aquí como cantante algunas noches. Qué sorpresa que nos visites hoy….

─ Sí, los niños estaban muy contentos con las nominaciones de su padre y en vista de que no contesta el teléfono ─ Hablaba al mismo tiempo que tomaba del brazo al señor Laurie ─ Insistieron en que viniera a acompañarlo. Mas veo que no le hace falta, tiene muy buenas compañías aquí…. ─ Lanzó una mirada amenazadora a Lisa. Hubo unos instantes de incómodo silencio. Hugh no podía pronunciar palabra alguna ─ Pero, ¿no es algo tarde para estar bailando?

─ Ya estábamos por irnos ─ Jen habíase acercado para disimular y alivianar el ambiente ─ Mañana tenemos mucho trabajo.

─ No les interrumpiré más. ¿Nos vamos, querido?

Mientras Hugh despedíase de Lisa, yo entretenía a Jo con preguntas sobre sus hijos y cosas así. Escuché cuando Hugh le preguntaba que cómo sabía que estaban en ese restaurante, ella le respondió que sabía que era el único sitio libre de paparazzies y que regresaría a Inglaterra pasado mañana, ya que no podía soportar estar lejos de sus hijos.

viernes, 16 de julio de 2010

"Love's Riddle" (HuLi y Eros) Capítulo 1


Mi primer ffic. Basado en el ship Huli (Hugh Laurie & Lisa Edelstein) y con la participación de Eros.

Eros es un personaje ficticio que he incluido en la historia (un intento de comedia) para hacer las veces de cupido entre esta pareja. Sin embargo, (a pesar de haber sido incluido a la fuerza en la relación) Eros se enfrenta al dilema sobre hacia donde ejercer su "influencia", en los
protagonistas, puesto que es amigo de las tres partes (Hugh, Lisa y Jo).

Nota: Esta es una historia hecha sin intención de ofender a nadie, creada con fines de entretenimiento.

Capítulo 1 “Cupido profesional”

¡Sandwich! Sandwich! ¿Dónde estas?

¡UPS! No tardaría en venir hacia acá y notar que estoy aquí.

─ ¡Pss, Pss, Sándwich! ─ Dije en la voz mas baja que pude- Sándwich… ¡Ah! Aquí estas. Vamos Lisa te llama.

Pero el travieso gato no dejaba de jugar con el estuche de mi cámara.

─ ¡Pequeño demonio! ¡Harás que me descubra!

En eso la puerta del armario en el que me hallaba escondido abriose lentamente y el gato saltó a los brazos de su dueña, que de pura suerte no me vio porque un par de vestidos y un saco me cubrían…Un momento ¿qué hace un saco masculino en el armario de Lisa? Antes de poder contestar esa pregunta, una suave mano deslizose por sus prendas y llevó el saco hacia el perfecto rostro de la dueña del armario en el cual hallábame oculto hacía ya 5 horas (hubiese salido de no ser que me quedé dormido y al despertar Lisa ya había vuelto del trabajo). Respiró profundamente la fragancia despedida del saco, formándose memorias de la última vez que él estuvo aquí, es decir no en este armario, sino en la cama de enfrente que aun no había olvidado su silueta que se fundía en una con la de Lisa.

─ ¡Auch! ─ ¡por dios! ¡Otra de esas y me atrapa! Hay algo que me ha estado incomodando el trasero desde que entré aquí apresuradamente al oír el motor del auto que creí era el de Lisa. Ahora ella se ha marchado. Al levantarme y salir del armario pude ver que estaba sentado sobre unos zapatos enormes como para ser de una dama.

─ Creo que me quedan a mí. ¿Qué dices Sándwich? Un momento, ¡reconocería estos zapatos en cualquier armario! Estos no se consiguen en América, son puramente de origen británico.

¡Lo sabia! No son mi regalo de cumpleaños por parte de Lisa. ¡Son los zapatos y el saco que Hugh llevaba e la cena de la semana pasada!

Entonces Sándwich saltó entre los vestidos e hizo caer una camisa de hombre

Por Dios, Sándwich! ¿Qué te parece? ¿Donde crees que hallaremos los pantalones o… ropa interior? Los pantalones de Hugh nos se encontraban en el lugar pero si estaban los que yo dejé la semana pasada después de que Sándwich derramara el agua de jamaica luego de traer a casa a Lisa al terminar la cena. Curiosamente ella habíase ofrecido a lavarlos y me guió con apuro a la puerta después de mirar el reloj. Extrañado, caminé sin pantalones hacia mi auto. Ahora entiendo porqué. Lisa esperaba a alguien con quien deseaba estar completamente sola, ya que después de haber encendido el motor del auto, ella salió apresuradamente con Sándwich en los brazos y me lo había dado a través de la ventana.

Se ha encariñado tanto contigo que esta noche quiere pasarla en tu casa. ¿Podrías?

Por supuesto, pero….

¡Muchas gracias! ¡Nos vemos!

Y sin más se adentro en la casa dejándome confundido, sin pantalones y con un gato travieso para dormir hoy, o por lo menos yo…

¡Ahora todo cobra sentido! Mas tarde esa misma noche regresé a la casa de Lisa para llevarme también la almohada predilecta de Sándwich y cuando Lisa abrió la puerta estaba extrañamente radiante, tanto que saqué mi cámara y fotografié una de sus más bellas sonrisas. Después del intenso flash escuché un tenue ruido de una ventana al abrirse, la sonrisa de Lisa desvaneciose y me despidió con desencanto. Al subir a mi auto, pasó junto a mí una motocicleta cuyo conductor no llevaba mas prenda que un pantalón y calcetines.

¡Lo sabía! Así que…. ¿Por qué no lo has dicho antes Sándwich?

Entonces el gato saltó sobre el buró y comenzó a arañar ligeramente el cajón superior. Me acerque rebosante de curiosidad para abrir el cajón y encontré un trozo de papel higiénico con unos tachones de lápiz labial que formaban esta frase “ruego disculpes mi precipitada partida, sabes que deseaba pasar esta noche contigo pero he escuchado un flash y no puedo arriesgar a que un paparazzi nos atrape”

¡Ajá, mi querido Sándwich!­ ─ Aunque mi cómplice felino buscaba una pelota de felpa que, no sé por qué, Lisa guardaba ahí.

¡Por Dios! Mi cámara solo ha estado haciendo las cosas más difíciles. Tenia que dejar de salir con ella si es que no quería arruinar la vida de Hugh y Lisa…. Y Jo.

Al día siguiente, en el set de filmación, todo parecía normal; David de aquí para allá hablando con el director de escena; los camarógrafos tomando sus posiciones; el elenco disfrutando de las bromas de Hugh; los extras especulando sobre la fantástica química entre el protagonista y su antagonista; y yo con mi cámara siguiéndolos a cada paso, pero con mayor discreción.

─ ¡Eros! ¿Otra vez te metiste secretamente a la casa de Lisa?

─ Pero…. ¿Cómo…? ¿Qué te hace pensar eso?

─ El estuche de tu cámara está cubierto de pelos de gato.

¡Por Dios! ¡Había olvidado ese insignificante detalle!

─ Es verdad, ayer estuve y coloque una cámara en el collar de Sándwich para confirmar mis sospechas de que Lisa tiene novio y no es Giammario….

─ Hablo en serio, Eros.

─ Yo también, soy un asistente de cupido que fue enviado para ayudar a las parejas con barreras.

Omar me miró con unos amenazadores ojos que demandaban la verdad.

─ Está bien. Fui a un refugio de animales porque soy un ayudante de veterinario destinado a salvar a los gatos en desgracia.

El rostro de Omar se suavizo y mostró una sonrisa incrédula

─ Eso es más creíble. Por cierto, ya olvida el Vodka.

La verdad era que un asaltante me perseguía a unas calles de la residencia de Lisa y casualmente ella había dejado abierta una ventana casi inaccesible.

Había perdido al asaltante, pero mi paranoia me obligó a ocultarme en el armario al escuchar el motor de un auto. Sabía que Lisa no me creería la verdad de porqué había entrado como un ladrón.

Lo que es el destino que yo, un inexperto fotógrafo inglés (bueno, casi) me he venido a enterar de cosas muy personales entre Hugh y Lisa. Esto, a pesar de la obvia afinidad de los protagonistas, me impacto porque Jo es amiga mía….