
Capítulo 1 “Cupido profesional”
─ ¡Sandwich! Sandwich! ¿Dónde estas?
¡UPS! No tardaría en venir hacia acá y notar que estoy aquí.
─ ¡Pss, Pss, Sándwich! ─ Dije en la voz mas baja que pude- Sándwich… ¡Ah! Aquí estas. Vamos Lisa te llama.
Pero el travieso gato no dejaba de jugar con el estuche de mi cámara.
─ ¡Pequeño demonio! ¡Harás que me descubra!
En eso la puerta del armario en el que me hallaba escondido abriose lentamente y el gato saltó a los brazos de su dueña, que de pura suerte no me vio porque un par de vestidos y un saco me cubrían…Un momento ¿qué hace un saco masculino en el armario de Lisa? Antes de poder contestar esa pregunta, una suave mano deslizose por sus prendas y llevó el saco hacia el perfecto rostro de la dueña del armario en el cual hallábame oculto hacía ya 5 horas (hubiese salido de no ser que me quedé dormido y al despertar Lisa ya había vuelto del trabajo). Respiró profundamente la fragancia despedida del saco, formándose memorias de la última vez que él estuvo aquí, es decir no en este armario, sino en la cama de enfrente que aun no había olvidado su silueta que se fundía en una con la de Lisa.
─ ¡Auch! ─ ¡por dios! ¡Otra de esas y me atrapa! Hay algo que me ha estado incomodando el trasero desde que entré aquí apresuradamente al oír el motor del auto que creí era el de Lisa. Ahora ella se ha marchado. Al levantarme y salir del armario pude ver que estaba sentado sobre unos zapatos enormes como para ser de una dama.
─ Creo que me quedan a mí. ¿Qué dices Sándwich? Un momento, ¡reconocería estos zapatos en cualquier armario! Estos no se consiguen en América, son puramente de origen británico.
─ ¡Lo sabia! No son mi regalo de cumpleaños por parte de Lisa. ¡Son los zapatos y el saco que Hugh llevaba e la cena de la semana pasada!
Entonces Sándwich saltó entre los vestidos e hizo caer una camisa de hombre
─ Por Dios, Sándwich! ¿Qué te parece? ¿Donde crees que hallaremos los pantalones o… ropa interior? Los pantalones de Hugh nos se encontraban en el lugar pero si estaban los que yo dejé la semana pasada después de que Sándwich derramara el agua de jamaica luego de traer a casa a Lisa al terminar la cena. Curiosamente ella habíase ofrecido a lavarlos y me guió con apuro a la puerta después de mirar el reloj. Extrañado, caminé sin pantalones hacia mi auto. Ahora entiendo porqué. Lisa esperaba a alguien con quien deseaba estar completamente sola, ya que después de haber encendido el motor del auto, ella salió apresuradamente con Sándwich en los brazos y me lo había dado a través de la ventana.
─ Se ha encariñado tanto contigo que esta noche quiere pasarla en tu casa. ¿Podrías?
─ Por supuesto, pero….
─ ¡Muchas gracias! ¡Nos vemos!
Y sin más se adentro en la casa dejándome confundido, sin pantalones y con un gato travieso para dormir hoy, o por lo menos yo…
¡Ahora todo cobra sentido! Mas tarde esa misma noche regresé a la casa de Lisa para llevarme también la almohada predilecta de Sándwich y cuando Lisa abrió la puerta estaba extrañamente radiante, tanto que saqué mi cámara y fotografié una de sus más bellas sonrisas. Después del intenso flash escuché un tenue ruido de una ventana al abrirse, la sonrisa de Lisa desvaneciose y me despidió con desencanto. Al subir a mi auto, pasó junto a mí una motocicleta cuyo conductor no llevaba mas prenda que un pantalón y calcetines.
─ ¡Lo sabía! Así que…. ¿Por qué no lo has dicho antes Sándwich?
Entonces el gato saltó sobre el buró y comenzó a arañar ligeramente el cajón superior. Me acerque rebosante de curiosidad para abrir el cajón y encontré un trozo de papel higiénico con unos tachones de lápiz labial que formaban esta frase “ruego disculpes mi precipitada partida, sabes que deseaba pasar esta noche contigo pero he escuchado un flash y no puedo arriesgar a que un paparazzi nos atrape”
─ ¡Ajá, mi querido Sándwich! ─ Aunque mi cómplice felino buscaba una pelota de felpa que, no sé por qué, Lisa guardaba ahí.
¡Por Dios! Mi cámara solo ha estado haciendo las cosas más difíciles. Tenia que dejar de salir con ella si es que no quería arruinar la vida de Hugh y Lisa…. Y Jo.
Al día siguiente, en el set de filmación, todo parecía normal; David de aquí para allá hablando con el director de escena; los camarógrafos tomando sus posiciones; el elenco disfrutando de las bromas de Hugh; los extras especulando sobre la fantástica química entre el protagonista y su antagonista; y yo con mi cámara siguiéndolos a cada paso, pero con mayor discreción.
─ ¡Eros! ¿Otra vez te metiste secretamente a la casa de Lisa?
─ Pero…. ¿Cómo…? ¿Qué te hace pensar eso?
─ El estuche de tu cámara está cubierto de pelos de gato.
¡Por Dios! ¡Había olvidado ese insignificante detalle!
─ Es verdad, ayer estuve y coloque una cámara en el collar de Sándwich para confirmar mis sospechas de que Lisa tiene novio y no es Giammario….
─ Hablo en serio, Eros.
─ Yo también, soy un asistente de cupido que fue enviado para ayudar a las parejas con barreras.
Omar me miró con unos amenazadores ojos que demandaban la verdad.
─ Está bien. Fui a un refugio de animales porque soy un ayudante de veterinario destinado a salvar a los gatos en desgracia.
El rostro de Omar se suavizo y mostró una sonrisa incrédula
─ Eso es más creíble. Por cierto, ya olvida el Vodka.
La verdad era que un asaltante me perseguía a unas calles de la residencia de Lisa y casualmente ella había dejado abierta una ventana casi inaccesible.
Había perdido al asaltante, pero mi paranoia me obligó a ocultarme en el armario al escuchar el motor de un auto. Sabía que Lisa no me creería la verdad de porqué había entrado como un ladrón.
Lo que es el destino que yo, un inexperto fotógrafo inglés (bueno, casi) me he venido a enterar de cosas muy personales entre Hugh y Lisa. Esto, a pesar de la obvia afinidad de los protagonistas, me impacto porque Jo es amiga mía….
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